Emociones, navidad

La alegre tristeza del año nuevo

Os presento un artículo escrito por Isabel Serrano Rosa para el Mundo.es. Ella es psicóloga en http://www.enpositivosi.com.

En él nos explica muy bien cómo podemos manejar la emoción de la alegría, y  nos enseña que la alegría se puede entrenar, y está en nuestra mano ejercitarla y ser capaces de crearnos momentos alegres . Nos da eficaces pautas de cómo conseguirlo para practicar la alegría en el día a día. ¿ os atrevéis a practicar?

Doce campanadas, doce uvas. Doce meses para hacer realidad doce deseos o uno solo que vale por doce. Durante los doce segundos que dura el ritual todos somos optimistas y al unísono creemos que nuestros sueños pueden hacerse realidad. Después, vuelve la normalidad o estalla la alegría con brindis y abrazos. Un júbilo contagioso que se siente de los pies a la cabeza, asociado a los placeres del momento, la buena mesa, los amigos, la fiesta y las expectativas para el nuevo año.

Hay otra alegría menos eufórica pero más sólida que sube la autoestima: la que experimenten los que miren hacia el año que se va y descubran que han superado crisis, alcanzado metas, apoyado al prójimo o colaborado en alguna buena causa. Y está la alegría del día a día, que se siente al disfrutar de las pequeñas cosas. Es nuestra estrella polar cotidiana porque nos indica que estamos en la dirección adecuada. ¿Sabías que la alegría es la única emoción positiva innata? Las negativas -ira, miedo, tristeza y asc- vienen de serie para protegernos o salvarnos la vida. La alegría sirve para la supervivencia, pero su misión es conectarnos con nuestra mejor versión para abrirnos las puertas del futuro. Sin ella, nos quedaríamos atascados.

TRAMPAS MENTALES

Imagina esta escena. Una pareja camina por el centro de una ciudad. Acaban de celebrar el fin de año. Se miran felices mientras se acercan a un cruce de calles. ¿Qué sucede después? ¿un atraco, un accidente o un hotel de cinco estrellas donde pasarán la noche? Según la investigadora de la Universidad de Houston Brené Brown, “la alegría es la emoción más vulnerable”. Nos da miedo sentir demasiada y nos ponemos una coraza. Significa pensar lo peor cuando las cosas podrían ir bien. Lo denomina alegría premonitoria (‘forebounding joy’) que se alimenta de las continuas imágenes trágicas de las noticias, las películas, etc.

Existen otros pensamientos que enmascaran el júbilo. Nochevieja supone para algunas personas altas expectativas de alegría y fiesta. Comparan su vida con la de los demás y salen perdiendo. Aquellos que están mal se sienten aún peor. Un tipo de pensamiento que aumenta los aspectos negativos y minimiza los positivos al reflejarse en los demás. Las redes sociales no ayudan creando un fenómeno llamado FOMO, siglas de ‘fear of missing out’, un nuevo síntoma tecnológico que consiste en la sensación de que pasan acontecimientos increíbles y uno no hace parte de ellos.

OPTIMISMO INTELIGENTE

Estos efectos psicológicos se aderezan con tópicos que asocian la alegría a superficialidad. Los pesimistas suelen darse ínfulas de ser más inteligentes por creer que son los únicos que tienen una visión nítida de la realidad. El bienestar no consiste en evitar las emociones desagradables ya que éstas son fundamentales para mejorar nuestra vida. Pretender que solo se experimenten cosas positivas es tan absurdo como imposible. Diez minutos de verbalizar o escuchar desahogos es saludable. Superados, piensa en el dicho anglosajón: “Mis orejas no son un cubo de basura”.

En estos tiempos mantener la alegría parece una proeza, pero no podemos dejar de sentirla. Según la ciencia, estas conductas te ayudarán: 1. Cultivar el valor de las pequeñas cosas; 2. Desarrollar sus capacidades; 3. Favorecer la sonrisa; 4. Perseguir lo que ilusiona; 5. Los buenos recuerdos. 6. Alcanzar metas; 7. Abandonarse a la risa. 8. Las buenas relaciones. 9. Contagiarnos de la alegría que vemos a nuestro alrededor. “La prueba más clara de sabiduría es una alegría continua”, decía el escritor Michel de Montaigne. Significa elegir el optimismo inteligente que piensa, evalúa y actúa. ¡Feliz 2018!

CÓMO CULTIVAR LA GRATITUD

Las personas más alegres son aquellas que evitan ponerse en lo peor o buscan la mejor versión de sí mismos y , sobre todo, se implican en algo muy sencillo e importante: la práctica de la gratitud. No solo se sienten agradecidas, sino que han convertido la gratitud en un hábito. Apunta estas sencillas recetas para entrenar esta cualidad: Diario. Al final del día, reflexiona sobre las tres cosas más positivas que te han sucedido durante la jornada. No tiene por qué ser nada de especial, solo detalles sin los cuales tu vida sería un poco peor. Mantra.Busca una frase breve inspiradora con la que te identifiques al máximo y que te recuerde tu gratitud. Repítela varias veces. Razones. Piensa en uno de esos días donde todo sale del revés y ahora busca la consecuencia positiva que puedes sacar de ello. Por ejemplo, se te rompe el móvil. Haz uso de tus diez minutos de queja saludable y una vez concluido ese tiempo, dí:”Hoy comienzo una dieta mediática”. De este modo, circunstancias presuntamente adversas tendrán menos repercusiones negativas sobre usted. Círculo familiar. Prueba a jugar al amigo invisible agradecido con tu familia. Para hacerlo, escriba una carta anónima valorando a la persona que te haya correspondido en el reparto inicial del juego. Si has llegado hasta este punto en la lectura… ¡Muchas gracias!

 

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